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ESTUDIO SOBRE LA SANIDAD EN ARAGÓN
"Venden a la gente que en sanidad todo vale y todo es gratis, y eso es un problema"
LARA COTERA. Zaragoza
Vamos a contar verdades. Por ejemplo, lo que le pasa a Miguel Rivas, coordinador de Urgencias del Hospital Clínico, que el otro día tuvo que ingresar a un anciano de un pueblo en el hospital porque si lo mandaba a su casa, nadie le podía hacer la comida. Este paciente, con 75 años y una neumonía, solo necesitaba que alguien le pusiera el antibiótico y los cuidados de una enfermera. Podría haber estado en un pequeño hospital dos o tres días y recuperarse. Pero no fue así porque en Aragón no existen estos centros intermedios.
Vamos a contar lo que le ocurre a Enrique de la Figuera, presidente del Colegio de Médicos de Zaragoza y facultativo de cabecera en el centro de salud Delicias Sur, en el que HERALDO ha llevado a cabo este encuentro, para apuntar las claves que expliquen por qué los ciudadanos piensan que la sanidad ocupa el sexto puesto entre los problemas más importantes de Aragón, según el último barómetro de opinión de la DGA.
Enrique cada vez ve a más pacientes jóvenes con problemas personales, como rupturas sentimentales o frustraciones profesionales, también más abuelitos que solo quieren charlar un rato con alguien. Sus consultas se incrementan mientras sigue sin crearse una red paralela de tipo sociosanitario. También le pasa que, aunque su centro de salud atiende a 30.000 personas (casi tantas como todo Huesca), no tiene un equipo de rayos y, cuando indica una prueba, hay que esperar a la cita en el centro de especialidades. Si se retrasa mucho esta cita, a veces sus pacientes se van a Urgencias del Clínico, a ver a Miguel Rivas, donde les harán la prueba en el acto. Mientras, a Miguel, el servicio se le colapsa poco a poco.
Ese mismo día, en Monreal del Campo (Teruel), la presidenta de la Sociedad Aragonesa de Medicina de Familia y Comunitaria (Samfyc), Isabel Monreal, se lamenta al ver que no hay nadie que cuide los pasos que sus pacientes dan por el sistema de salud. A ella le preguntan si deben esperar o irse a un centro privado, si someterse a un proceso o no... Los ve perdidos. Van al centro de salud, y luego una carta los manda a hacerse una resonancia en un camión, después les citan para una consulta en otro centro, mientras les dicen que cogerán los resultados en otro punto... Nadie hace una "gestión global" de sus pacientes.
Lorenzo Arracó, secretario general del sindicato médico CESM-Aragón, no ve solución, al menos mientras la sanidad esté gestionada por políticos. También mientras se hagan contratos por seis horas, como en el Royo Villanova, donde se ha fichado a cinco pediatras por horas para cubrir la atención urgente y los domingos. Algunas de estas mujeres tienen niños en casa, pero con los euros brutos a los que les pagan la hora no pueden ni cubrir lo que les cobra la canguro y les costará dinero trabajar.
Y, por último, vamos a contar lo que le llega a Teresa García Maldonado, hasta la asociación de consumidores Informacu. Por ejemplo, la queja de un paciente que debe esperar un año para una artroscopia y la de otro que esperará 18 meses para que le operen la rodilla. Por eso, Teresa pide una solución o, cuando menos, una explicación. "Todos los consejeros que han pasado han dicho lo mismo: que la Sanidad va bien, que no hay tantas listas de espera, que los colapsos de Urgencias son puntuales... Eso ya no se lo cree el ciudadano", dice tajante.
Los cinco coinciden en que no hay soluciones mágicas ni fáciles a estos problemas, presentes en todos los países con una sanidad gratuita y universal -lo más deseable según todos ellos-. Máxime en una sociedad en la que ha aumentado la esperanza de vida, existe una excesiva confianza en que la tecnología médica puede curarlo todo, falta educación sobre el correcto uso de herramientas como Urgencias y, además, hay un grave déficit de recursos sociales y la inversión se considera insuficiente.
Por eso, todos piensan (aunque con matices), que es el momento de hacer un nuevo diagnóstico de nuestro sistema sanitario, porque el actual modelo está sobrecargado y desorientado. "Es necesario parar, ver qué sanidad queremos, qué sanidad necesitamos o cómo llegamos a un acuerdo entre lo que queremos, lo que necesitamos y lo que podemos pagar. Ahí debemos estar todos los ciudadanos involucrados", apunta Miguel Rivas. En esta línea, Isabel Monreal concreta que haría falta hacer un pacto sobre Sanidad, "precedido por un debate sociopolítico y sanitario, en el que participasen los ciudadanos". "Es necesario reorientar todo el sistema hacia lo que hay, que no es lo mismo que hace unos años. Hacia la patología crónica, la prevención de enfermedades, el paciente anciano. Lo de ahora está orientado a lo agudo, lo rápido y lo tecnológico. Habrá que estudiar qué queremos y a qué coste y, además, comenzar a incentivar y motivar a los profesionales", concreta la portavoz de Samfyc. Rivas, además, apunta que es vital un pacto de no agresión entre los partidos políticos para no utilizar la sanidad como arma arrojadiza y ayudar a sostener el sistema.
"Se ha vendido a la población que en sanidad todo vale y todo es gratis, pero eso es un problema. Porque todo lo que cuesta dinero o esfuerzo y se abre a todo el mundo corre el riesgo de ser víctima de un uso inadecuado", continúa Isabel Monreal.
En esta línea, Enrique de la Figuera defiende que "estamos en una economía de libre mercado, y el paciente exige soluciones completas e inmediatas. Las listas de espera nacen porque ningún país es capaz de dar soluciones inmediatas, ni con todo el oro del mundo. Ahora bien, Aragón está sobrepasando el límite humano y razonable de estas demoras".
No todo está perdido, sobre todo, porque España tiene uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo. Pero, en el caso de Aragón... ¿Qué nota le pondríamos a la Sanidad? Lorenzo Arracó, del sindicato CESM, responde con otra pregunta: "¿En comparación con quién?". Según este médico, resulta "milagroso" que con el dinero que se dedica a la asistencia, salgan las cosas bien.
"Tenemos la sanidad que estamos pagando, y si queremos una mejor, tendremos que pagar más. Esto es como cuando compras un coche, depende de cuántos euros tengas, te llega para un Ibiza o para un Mercedes, y aquí estamos comprando Ibizas", apunta Arracó. "El problema de las demoras es que el sistema es gratis y para todos. Con el dinero que nos gastamos, con un canto en los dientes nos tenemos que dar de que solo haya que esperar cuatro horas en Urgencias. No es de recibo que esta sociedad permita que a la neurocirujana que te opera esta tarde le cueste dinero hacerlo porque la canguro que cuida a sus hijos le sale más cara que lo que el Servicio Aragonés de Salud le paga por operar tu cerebro", añade.
Sus cuatro compañeros de debate coinciden en que falta dinero y en que todo tiene un coste, pero insisten en que es necesario un debate y un ajuste de las respuestas que se dan a nuevos problemas más de tipo social y de envejecimiento. Y entonces, se plantean qué pasaría si, como en algunos países de Europa, se comenzara a cobrar una cierta cantidad de dinero (en Alemania cuesta 10 euros ir al médico de cabecera), lo que se conoce como tique modulador. Pero eso ya daría para organizar otro debate.
Vamos a contar verdades. Por ejemplo, lo que le pasa a Miguel Rivas, coordinador de Urgencias del Hospital Clínico, que el otro día tuvo que ingresar a un anciano de un pueblo en el hospital porque si lo mandaba a su casa, nadie le podía hacer la comida. Este paciente, con 75 años y una neumonía, solo necesitaba que alguien le pusiera el antibiótico y los cuidados de una enfermera. Podría haber estado en un pequeño hospital dos o tres días y recuperarse. Pero no fue así porque en Aragón no existen estos centros intermedios.
Vamos a contar lo que le ocurre a Enrique de la Figuera, presidente del Colegio de Médicos de Zaragoza y facultativo de cabecera en el centro de salud Delicias Sur, en el que HERALDO ha llevado a cabo este encuentro, para apuntar las claves que expliquen por qué los ciudadanos piensan que la sanidad ocupa el sexto puesto entre los problemas más importantes de Aragón, según el último barómetro de opinión de la DGA.
Enrique cada vez ve a más pacientes jóvenes con problemas personales, como rupturas sentimentales o frustraciones profesionales, también más abuelitos que solo quieren charlar un rato con alguien. Sus consultas se incrementan mientras sigue sin crearse una red paralela de tipo sociosanitario. También le pasa que, aunque su centro de salud atiende a 30.000 personas (casi tantas como todo Huesca), no tiene un equipo de rayos y, cuando indica una prueba, hay que esperar a la cita en el centro de especialidades. Si se retrasa mucho esta cita, a veces sus pacientes se van a Urgencias del Clínico, a ver a Miguel Rivas, donde les harán la prueba en el acto. Mientras, a Miguel, el servicio se le colapsa poco a poco.
Ese mismo día, en Monreal del Campo (Teruel), la presidenta de la Sociedad Aragonesa de Medicina de Familia y Comunitaria (Samfyc), Isabel Monreal, se lamenta al ver que no hay nadie que cuide los pasos que sus pacientes dan por el sistema de salud. A ella le preguntan si deben esperar o irse a un centro privado, si someterse a un proceso o no... Los ve perdidos. Van al centro de salud, y luego una carta los manda a hacerse una resonancia en un camión, después les citan para una consulta en otro centro, mientras les dicen que cogerán los resultados en otro punto... Nadie hace una "gestión global" de sus pacientes.
Lorenzo Arracó, secretario general del sindicato médico CESM-Aragón, no ve solución, al menos mientras la sanidad esté gestionada por políticos. También mientras se hagan contratos por seis horas, como en el Royo Villanova, donde se ha fichado a cinco pediatras por horas para cubrir la atención urgente y los domingos. Algunas de estas mujeres tienen niños en casa, pero con los euros brutos a los que les pagan la hora no pueden ni cubrir lo que les cobra la canguro y les costará dinero trabajar.
Y, por último, vamos a contar lo que le llega a Teresa García Maldonado, hasta la asociación de consumidores Informacu. Por ejemplo, la queja de un paciente que debe esperar un año para una artroscopia y la de otro que esperará 18 meses para que le operen la rodilla. Por eso, Teresa pide una solución o, cuando menos, una explicación. "Todos los consejeros que han pasado han dicho lo mismo: que la Sanidad va bien, que no hay tantas listas de espera, que los colapsos de Urgencias son puntuales... Eso ya no se lo cree el ciudadano", dice tajante.
La necesidad de un gran pacto
Los cinco coinciden en que no hay soluciones mágicas ni fáciles a estos problemas, presentes en todos los países con una sanidad gratuita y universal -lo más deseable según todos ellos-. Máxime en una sociedad en la que ha aumentado la esperanza de vida, existe una excesiva confianza en que la tecnología médica puede curarlo todo, falta educación sobre el correcto uso de herramientas como Urgencias y, además, hay un grave déficit de recursos sociales y la inversión se considera insuficiente.
Por eso, todos piensan (aunque con matices), que es el momento de hacer un nuevo diagnóstico de nuestro sistema sanitario, porque el actual modelo está sobrecargado y desorientado. "Es necesario parar, ver qué sanidad queremos, qué sanidad necesitamos o cómo llegamos a un acuerdo entre lo que queremos, lo que necesitamos y lo que podemos pagar. Ahí debemos estar todos los ciudadanos involucrados", apunta Miguel Rivas. En esta línea, Isabel Monreal concreta que haría falta hacer un pacto sobre Sanidad, "precedido por un debate sociopolítico y sanitario, en el que participasen los ciudadanos". "Es necesario reorientar todo el sistema hacia lo que hay, que no es lo mismo que hace unos años. Hacia la patología crónica, la prevención de enfermedades, el paciente anciano. Lo de ahora está orientado a lo agudo, lo rápido y lo tecnológico. Habrá que estudiar qué queremos y a qué coste y, además, comenzar a incentivar y motivar a los profesionales", concreta la portavoz de Samfyc. Rivas, además, apunta que es vital un pacto de no agresión entre los partidos políticos para no utilizar la sanidad como arma arrojadiza y ayudar a sostener el sistema.
"Se ha vendido a la población que en sanidad todo vale y todo es gratis, pero eso es un problema. Porque todo lo que cuesta dinero o esfuerzo y se abre a todo el mundo corre el riesgo de ser víctima de un uso inadecuado", continúa Isabel Monreal.
En esta línea, Enrique de la Figuera defiende que "estamos en una economía de libre mercado, y el paciente exige soluciones completas e inmediatas. Las listas de espera nacen porque ningún país es capaz de dar soluciones inmediatas, ni con todo el oro del mundo. Ahora bien, Aragón está sobrepasando el límite humano y razonable de estas demoras".
Un Ibiza o un Mercedes
No todo está perdido, sobre todo, porque España tiene uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo. Pero, en el caso de Aragón... ¿Qué nota le pondríamos a la Sanidad? Lorenzo Arracó, del sindicato CESM, responde con otra pregunta: "¿En comparación con quién?". Según este médico, resulta "milagroso" que con el dinero que se dedica a la asistencia, salgan las cosas bien.
"Tenemos la sanidad que estamos pagando, y si queremos una mejor, tendremos que pagar más. Esto es como cuando compras un coche, depende de cuántos euros tengas, te llega para un Ibiza o para un Mercedes, y aquí estamos comprando Ibizas", apunta Arracó. "El problema de las demoras es que el sistema es gratis y para todos. Con el dinero que nos gastamos, con un canto en los dientes nos tenemos que dar de que solo haya que esperar cuatro horas en Urgencias. No es de recibo que esta sociedad permita que a la neurocirujana que te opera esta tarde le cueste dinero hacerlo porque la canguro que cuida a sus hijos le sale más cara que lo que el Servicio Aragonés de Salud le paga por operar tu cerebro", añade.
Sus cuatro compañeros de debate coinciden en que falta dinero y en que todo tiene un coste, pero insisten en que es necesario un debate y un ajuste de las respuestas que se dan a nuevos problemas más de tipo social y de envejecimiento. Y entonces, se plantean qué pasaría si, como en algunos países de Europa, se comenzara a cobrar una cierta cantidad de dinero (en Alemania cuesta 10 euros ir al médico de cabecera), lo que se conoce como tique modulador. Pero eso ya daría para organizar otro debate.
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